HISTORIA DE LA COMUNA |
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HISTORIA DEL FUERTE
En 1622 se habría levantado un fuerte español en Negrete, durante la llamada Guerra defensiva.
Cuando en 1631 el gobernador Francisco Laso de la Vega concentró sus fuerzas a los pies del "Cerro Negrete", posiblemente el actual Cerro Marimán, el fuerte ya aparece en las crónicas como algo del pasado. Diego Barros Arana dice: "El 20 de enero había reconcentrado una gran parte de su ejército en la ribera sur del Biobío, al pie del cerro de Negrete, donde los españoles habían tenido un fuerte, situado pocas leguas al oriente de la plaza de Nacimiento".
En un mapa de 1777 aparece una villa llamada Negrete ubicada a unos 10 km al NorEste del emplazamiento actual del pueblo, en las inmediaciones de la confluencia del Río Biobío y el Río Duqueco, más allá la ribera norte de este último caudal.
PARLAMENTO DE 1726
Parlamento de Negrete (1726); junta diplómática de la que emanó un tratado entre españoles y mapuches. Se inició el 13 de febrero de 1726, al borde del Río Biobío, en el vado fronterizo de Negrete, por iniciativa del gobernador Gabriel Cano y Aponte. Al parlamento concurrieron 113 loncos (caciques) del pueblo mapuche.
Los acuerdos del parlamento fueron registrados, por los españoles, en un tratado de 12 artículos.
El principal objetivo era concertar la paz entre ambos bandos, que se había interrumpido por una seguidilla de incursiones violentas y depredaciones, producto de la Rebelión Mapuche de 1723, detonada por los abusos en la comercialización de ponchos cometidos por los llamados capitanes de amigos. De acuerdo a la "parla" de la reunión, los mapuches debían deponer sus armas, reconocerse su vasallaje al del Rey de España y definirse enemigos de sus enemigos. Además debían no oponerse a la reconstrucción de fuertes al sur del Río Biobío, permitir la evangelización llevada a cabo por los misioneros y asistir a misa, en el caso de los bautizados.
Otro de los fines era regular el comercio entre ambos territorios, "por cuanto de los conchavos (traficantes) nacen los agravios que han dado motivo en todo tiempo a los alzamientos por hacerse éstos clandestinamente, sin autoridad pública, todo en contravención de las leyes que a favor de los indios deben guardarse, será conveniente que los tengan libremente pero reducidos... a tres o cuatro ferias al año o las más que juzgaren necesarias y pidieren...". [1]
Para ello se acordó realizar 3 o 4 ferias anuales que permitirán el libre y ordenado intercambio de productos, supervisadas por un oficial militar, un sacerdote y un representante mapuche. En la práctica, el acuerdo prohibía el monopolio comercial que gozaban algunos oficiales españoles y que, como se ha dicho, había sido la causa de la rebelión reciente.
Las paces fueron ratificadas por el Felipe V de España el 10 de diciembre de 1727. La paz duró más de 33 años. La corona, de momento, renunció a conquistar la Araucanía. Por otro lado, se consolidó, en el papel la frontera, al aceptarse que ninguno de los dos bandos podía cruzarla sin la autorización del otro.[2]
Según el investigador José Bengoa, este parlamento tuvo la importancia de consolidar...
""...una economía preagraria y premercantil, que permitió a los Mapuches, apropiarse no solo de los animales traídos por los Españoles, sino también de la capacidad de adoptar y reacondicionar a su servicio las técnicas e instrumentos y bienes del enemigo".
PARLAMENTO DE 1771
Parlamento de Negrete (1771); junta diplomática de la que emanó un tratado entre españoles y mapuches. Se desarrolló entre el 24 de febrero y el último día de ese mes del año 1771, al borde del Río Bíobío, en las vecindades del vado fronterizo de Negrete, por iniciativa del gobernador de Chile, Francisco de Morales y Castejón.
Contrariando la opinión de los veteranos de la guerra, el brigadier Morales, convocó a un parlamento en Negrete, con el fin de poner término a la rebelión mapuche que se venía desarrollando desde 1766. Para eso llevó a cabo un costoso y producido evento que significó un altísimo gasto para el tesoro real: 8,228 pesos.
El parlamento estuvo a punto de terminar en tragedia, pues entre la soldadesca había surgido el plan de amotinarse en medio de los largos discursos propios del parlamento, para comenzar a dar muerte a los indios reunidos y así continuar la guerra, en contra de la opinión de Morales. Pero el complot se frustró, al ser descubierto casualmente.
Los indígenas bajo el mando del cacique Lebián aceptaron la paz con una altanería y soberbia que enardecieron los ánimos de los colonos españoles. Las hostilidades solo se atenuaron brevemente, para volver a intensificarse luego.
Al año siguiente, Morales insistió en su empeño en el acuerdo que prohibía el monopolio comercial que gozaban algunos oficiales españoles y que, como se ha dicho, había sido la causa de la rebelarlamento de Tapihue (1774), organizado por el gobernador Agustín de Jáuregui.
PARLAMENTO de 1793
Parlamento de Negrete (1793); junta diplomática de la que emanó un tratado entre las autoridades coloniales españolas de Chile y los principales líderes del pueblo mapuches. La reunión se llevó a afecto del 4 al 7 de marzo de 1793, al borde del Río Biobío, en el vado fronterizo de Negrete, por iniciativa del capitán general y presidente de la Real Audiencia de Chile, entonces llamado Ambrosio Higgins, pero más conocido por la posterior aristocratización de su apellido a O'Higgins. Es considerado habitualmente como el más suntuoso, caro y solemne parlamento diplomático realizado en la frontera chilena del Imperio Español.
CONTEXTO
El gobernador Higgins citó a la reunión con el fin de ratificar acuerdos anteriormente alcanzados con la nación mapuche, en el Parlamento de Lonquilmo, diez años antes, en 1783. En Lonquilmo el propio Higgins había dirigido las negociaciones, pero con el rango subalterno de brigadier, o jefe militar de la frontera.
Higgins se encontraba en ejercicio de su cargo desde 1788, por lo que debió parecerle prudente renovar las paces, pasado un lustro de su mandato colonial y una década desde la última junta general.
Según el acta de Negrete, por otra parte, habían fuertes signos de agitación al interior de la nación mapuche, que podía por terminar volviéndose contra los españoles. Consigna el documento que:
"ha sido muchas veces perturbada la paz interior entre varias de las naciones que componen los cuatro Butalmapus, y ha llevado sus disenciones y desabenencias hasta haber tomado las armas, robando las haciendas unos a otros, y sucedido mortandades horribles entre los de Bureu, Mulchén, Pehuenches de Rucalhue y Guenco de una parte, contra los de Angol y otras parcialidades del Butalmapu de los Llanos".
Por otra parte, el gobernador tenía especial preocupación por la realización de cada vez más frecuentes incursiones mapuches en el Virreinato del Río de la Plata, que los mapuches, en parlamentos anteriores, se habían comprometido a no repetir.
Por otro lado, al sur de los butalmapus mapuches, en el territorio huilliche, se había producido en 1792 la Rebelión de Río Bueno, lo que agregaba otro ingrediente de volatilidad en la frontera. Ante la imposibilidad de que los loncos huilliches acudan a Negrete, se realizará más al sur una reunión gemela: el Parlamento de Las Canoas (Rahue), celebrado el 8 de septiembre de 1793.
LA REUNION
La reunión de Negrete costó a la corona la considerable suma de 10.897 pesos, gastada en su mayor parte en los regalos y agazajos, que por costumbre se brindaban a los asistentes indígenas. Estos, según las actas, incluían a 161 caciques (loncos), 16 capitanes, 11 mensajeros (aucanes), 77 "capitanejos" y 2.380 mocetones o guerreros. En total total la concurrencia era de 2.645 mapuches, sin considerar mujeres, niños y otros no contemplados.
La comitiva española contemplaba la presencia de un dibujante, Ignacio Andia y Varela, con la misión de registrar el evento. Se ha supuesto que su original habría servido de modelo la ilustración alusiva al Parlamento de Negrete que Claudio Gay incluyó en su Atlas de la historia física y política de Chile de 1854.
EL TRATADO
Igualmente que en otros parlamentos, los españoles tradujeron los acuerdos de las jornadas de discursos en un tratado escrito, que ocupa la mayor parte de sus puntos en ratificar acuerdos anteriores de convivencia entre ambos bandos. Tal como sucede con los documentos de anteriores reuniones, podría incluso dudarse de que los mapuches hubiesen participado en la redacción del tratado y considerarse este texto escrito como un testimonio unilateral y no como un acto íntegramente común. Aun así, las actas y tratados españoles son las únicas fuentes disponibles en estos casos.
Un ejemplo de los artículos; respecto del punto central de la soberanía y posesión de la tierra el parlamento de 1793 acordaba, a imitación de lo anteriormente pactado, que el soberano nominal de la nación mapuche era el rey de España, pero se aclara que la posesión de la tierra era conservada por la nación mapuche, por lo que se podría entender que en teoría el territorio de la Araucanía no pertenecía al Imperio Español:
"...que como manteniendo S. M. a todos los indios de los cuatro Butalmapus en la posesión de las tierras que comprenden, ha conservado siempre sobre éstas el dominio alto que como a Soberano dueño de todo le corresponde".
En la práctica, el territorio era plenamente autónomo. No existiendo, siquiera, un libre tránsito asegurado para los españoles entre la frontera del Biobío y los enclaves sureños de Valdivia y Chiloé. Esto, pese a que en la teoría los acuerdos del mismo Parlamento de Negrete contemplaban una autorización de libre tránsito al respecto, aunque conveniendo en su artículo 4º:
"...la continuación del rito, o costumbre, de solicitar de los caciques por cuyas tierras pasan los caminos entre Concepción, Valdivia y Chiloé permiso para el tránsito de todo pasajero, y comerciante, y muchos más para los reales correos y transportes de tropas, pertrechos, víveres y demás efectos que de su real orden, se conducen por tierra a aquellos destinos".
El rey Carlos IV de España ratificó lo acordado en este parlamento, en una real orden expelida el 7 de diciembre de 1793.
En 1999, el Relator Especial de las Naciones Unidas para tratados, Miguel Alfonso Martínez, concluyó que los acuerdos alcanzados por parlamentos generales, como el de Negrete, podían asimilarse al estatus de un tratado internacional.
PARLAMENTO DE 1803
Parlamento de Negrete (1803); junta diplomática de la que emanó un tratado entre españoles y mapuches. Es considerado habitual e incorrectamente como el último parlamentos en el que ambos bandos solemnizaron sus paces y alianzas. Se realizó entre el 3 y 5 de marzo de 1803 al borde del Río Biobío, en el vado fronterizo de Negrete, por iniciativa del gobernador de Chile, Luis Muñoz de Guzmán.
ASISTENTES
El representante de los españoles en las conversaciones fue el brigadier Pedro Quijada, comandante general interino de la frontera del Biobío. Por los mapuches, el encargado de recoger las contestaciones de los 239 loncos de los cuatro butalmapus (distritos mapuches) fue el lonco de Angol, Francisco Curinagüel. La delegación española se completaba con el brigadier Pedro Nolasco del Río, en calidad de consultor por su conocimiento de los butalmapus mapuches, el arcediano de la iglesia catedral de Concepción, Mariano de Roa, como representante del obispo, además de los coroneles Manuel de Vega Bazán y Juan Zapatero.
La concurrencia se completó con 3.500 guerreros mapuches y 1.288 soldados veteranos y milicianos españoles.
EL TRATADO
Como en las anteriores juntas diplomáticas entre autoridades coloniales y jefes indígenas, el parlamento de 1803 fue traducido, por los españoles, a un tratado escrito de 8 artículos.
· 1º: Reconocimiento y ratificación de Carlos IV de España como soberano.
· 2º: Superación del sistema de ferias anuales, anteriormente acordado, por considerarse insuficiente. Se acuerda autorizar el libre comercio y el libre tránsito.
· 3º: Ratificación de un anterior acuerdo, ya puesto en práctica, de que los principales caciques envíen a algunos hijos al seminario de Chillán, para que sean católicamente instruidos y puedan optar al sacerdocio.
· 4º: Pese a haberse producido malocas (incursiones violentas), queda todo resentimiento olvidado y se ratifica la paz y amistad entre los dos bandos, "y que cualquiera que alterase esta conducta, o tomase armas para robos y venganzas, faltando a este Tratado contra el respeto debido a la soberana autoridad, será considerado como un rebelde, y castigado con todo el rigor que corresponde a los malos vasallos, y enemigos de su propia sangre".
· 5º: Ratifica acuerdo anterior de no permitirse la entrada y acogida de desertores o prófugos españoles en el territorio mapuche. Se ratifica que se entregarán 12 pesos por cada español devuelto en las guarniciones de la frontera.
· 6º: "Que hallándose esta mar llena de embarcaciones extranjeras con pretexto de pescar ballena, se introducen sagazmente en sus costas, como ya sucedió en las de Tirúa en los últimos años durante la guerra con la Nación Británica", los mapuches se compromenten a no tratar con sus marineros. Y aún más, se compromenten a apoyar la defensa del reino frente a una eventual invasión.
· 7º: Ratifica el compromiso mapuche de no incursionar en las "Pampas de Buenos Aires".
· 8º: Parabienes, deseos de felicidad y paz, además de exortación y recomendación a nombre del rey de escuchar, acoger y dar buen trato a los misioneros.
La alianza defesiva, que efectivamente se llevó a la práctica durante la Independencia, cuando los mapuches lucharon contra los patriotas y a favor de España.
¿ÚLTIMO PARLAMENTO MAPUCHE?
El parlamento de Negrete de 1803 suele ser consignado como el último parlamento al que concurrieron los mapuches. En rigor, se trata al menos del penúltimo, si se considera el que llevó a cabo el brigadier realista Gabino Gaínza, quien traía de Perú los despachos de gobernador, en Arauco, el 3 de febrero de 1814, en el contexto de la guerra de Independencia de Chile.
Ya en el período republicano, representantes del Estado de Chile y del pueblo mapuche se reunieron en el Parlamento de Tapihue en enero de 1825.
Aun así, el Parlamento de Negrete de 1803 se puede considerar el último parlamento general del período colonial.
INDEPENDENCIA Y GUERRA A MUERTE
En 1819 Negrete era un puesto de balseo de los patriotas. Avisado el comandante Isaac Thompson de que los mapuches se acercaban al lugar con la intención de destruir las embarcaciones, despachó 50 fusileros a impedirlo bajo el mando del capitán Ramón Romero. En la mañana del 22 de febrero la partida fue sorprendida. Los pocos que pudieron escapar llegaron a Los Ángeles lastimados por las lanzas de sus enemigos.
El 20 de abril de 1820 cruzo por el vado de Negrete el guerrillero realista Vicente Benavides, quien había emprendido la retirada tras no lograr rendir al general Alcazar en Los Ángeles.
NEGRETE REPUBLICANO
Tras la Independencia, en la década de 1830 la única posición de la naciente República Chilena al sur del Biobío era Negrete.
En 1854 Negrete era un destacamento conformado por algunas tropas del Regimiento 2º de Línea.
Por 1857 el puesto podía ser descrito así:
"Adelantado sobre la tierra de los indios, existía el punto fortificado de Negrete, mero vijía i puesto de avanzada, con una pieza de artillería i los pertrechos correspondientes".
Según el cronista Horacio Lara, entonces Negrete estaba poblado por más de 1.500 civiles, además de unos 14 mil campesinos avecindados en los alrededores.
En 1859, un alzamiento liberal, dirigido por revolucionarios de Concepción como Bernardino Pradel, logró concitar el apoyo de los mapuches de la zona, liderados por Manguin Huenu. El 22 de febrero de ese año el puesto de Negrete fue atacado:
"...se divisaba desde Nacimiento una colosal humareda que cubría el espacio por el lado del Bureo: era la villa de Negrete que ardía. Los araucanos, unidos arribanos i llanistas de Angol i Los Sauces, entraron a ella a saco, e instigados por el chileno José Solano, titulado oficial, prendieron fuego a las casas".[6]
Al verano siguiente, el 19 de febrero de 1860, Negrete era una guarnición compuesta por 150 infantes y 40 cazadores a caballo, mandada por el teniente coronel graduado del 3º de Línea don Luis Felipe Campillo. Ese día se presentaron ante la plaza 2.000 mapuches secundados por algunos chilenos, que comenzaron a asaltar el recinto. La guarnición, parapetada convenientemente, logró repeler el ataque. El presidente Manuel Montt felicitó a los defensores por su desempeño.
Aunque la villa, como se puede apreciar, estaba habitada desde hace tiempo, Negrete fue refundado formalmente el 12 de diciembre de 1861 como parte de la política de asentamiento desarrollada por el Estado de Chile, durante el primer periodo de la llamada Pacificación de la Araucanía, que como estrategia se decidió a partir de los sucesos de 1859.
La llegada del ferrocarril a la zona, en 1874, consolidó definitivamente la dominación chilena del territorio. Desde 1882 se comenzaron a entregar algunos "títulos de merced" reconociendo tierras a pobladores mapuches. Sólo se entregaron 4 títulos entre Mulchén y Renaico (1.900 ha. en total), por lo que se comprenderá que casi todas las comunidades indígenas de Negrete simplemente desaparecieron por entonces, producto de la presión colonizadora.
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